
OSAÍN
Para las creencias africanas el monte representa el mayor santuario natural donde residen las fuerzas más poderosas de sus religiones. Así en la Regla de Ocha el verdadero dueño del monte es Osaín Agguénniye, que de la tierra de Oyó pasó a la tierra de los ararás. Ellos lo mencionan como Yebú o simplemente como Osaín. Este espíritu salió de la tierra; no es hijo de nadie. Aparece como un ente tuerto, cojo y manco. Tiene un pie, el derecho; un brazo, el izquierdo; y posee una oreja muy grande y una muy chiquita. Por esta última es que lo oye todo. Da saltos para caminar apoyándose en un bastón de raíces tejidas. No se le entiende casi lo que habla. No desea mujeres, no las necesita. Tiene a Hebioso como su gran amigo.



